Hola a todos, he querido comenzar a escribir este blog porque creo que cuando otros hablan de vida sana suelen únicamente centrarse en una de las cuestiones, mientras que yo creo que los hábitos que debemos adoptar para llevar una vida saludable de forma constante deben ser transversales y apoyarse entre sí. Cuando hablamos de “vida” no podemos basarnos únicamente en la alimentación o en el deporte, debemos ser capaces de mirar más allá y enfocarnos hacia un concepto de ‘salud holística’. Debemos combinar ambos y añadir a su vez un factor muy importante: la salud mental. Con esto no quiero decir que tengamos un problema de salud mental que debamos resolver, pero muchas veces no le prestamos la importancia que merece a cuestiones como sentirse bien con uno mismo, dedicar tiempo a uno mismo, preguntarnos cómo nos sentimos con respecto a lo que nos rodea, etc. Por ello voy a dedicar este primer post a explicar de forma básica lo que para mí suponen los tres pilares del bienestar: la alimentación, la activación física y salud mental.

Buena alimentación
Una alimentación saludable se rige por incluir todos los alimentos contemplados en la pirámide nutricional, pero en las proporciones adecuadas y en la cantidad suficiente, para mantener las necesidades nutricionales del organismo en función del consumo energético que éste realiza con la actividad diaria. Así, deberemos racionar los alimentos de manera equilibrada y acorde con nuestro peso.
Pero lo que para unos puede ser mucho para otros puede ser poco, pues también va en función del metabolismo de cada uno. En términos generales, los hidratos de carbono deben ocupar un 50-55% de los nutrientes, con no más de un 10% de azúcares simples. Las grasas han de ser un 30% del valor energético total, repartiéndose del siguiente modo: un 15-20% de grasas monoinsaturadas, un 5% de poliinsaturadas y no más de un 7-8% de saturadas. Las proteínas consumidas no deben superar el 10% de la dieta, y deberemos buscar ingerirlas preferentemente a través del pescado, reduciendo en lo posible el consumo de carne (sin eliminarla). Si no proporcionamos a nuestro cuerpo una alimentación variada rica en proteínas, no podremos generar la energía necesaria para mantener un buen ritmo de vida. Lo que comemos influye directamente en nuestro estado de ánimo y en nuestra capacidad física.

Ejercicio físico
Las recomendaciones generales determinan un mínimo de 30 minutos diarios de actividad física, siendo suficiente caminar a paso rápido durante este tiempo. Ello permite quemar las calorías sobrantes y fortalecer músculos y huesos, pero también ayuda a controlar la tensión arterial, el colesterol y los niveles de glucosa en sangre, además de contribuir a la eliminación del estrés y ayudar a dormir mejor, adquirir un estado de relajación y evitar cambios de humor, mejorar la autoestima y el estado de satisfacción personal. También puede ser un buen medio para desarrollar una saludable actividad social cuando el ejercicio se hace en compañía. Así pues, el ejercicio está íntimamente ligado a una buena salud mental.

Salud mental
No se refiere a la existencia de enfermedades mentales, sino al estado de bienestar emocional y psicológico, necesario para mantener y desarrollar las capacidades cognitivas, las relaciones sociales y el afrontamiento de los retos personales y profesionales de la vida diaria. El estrés, el cansancio, la irascibilidad o la ansiedad son, entre otros, algunos de los signos que indican que el estado mental no es del todo saludable.
Es muy importante dedicar tiempo para conocernos a nosotros mismos, hacernos preguntas sobre lo que nos gusta, lo que necesitamos a nivel emocional, las relaciones que nos aportan cosas positivas, etc. Los libros de autoayuda y crecimiento personal no se escribieron para las personas con algún tipo de problema, sino que son útiles para todos. No es necesaria la existencia de un problema personal para beneficiarnos de los consejos y la sabiduría que estos libros pueden ofrecernos. Algunos títulos súper recomendables que os quiero dejar son: “Nada es tan terrible” de Rafael Santandreu, “Empieza por los zapatos” de Andrea Amoretti o “Vivir es un asunto urgente” de Mario Alonso Puig.
También veo muy recomendable la asistencia a charlas sobre coaching o incluso podemos contratar los servicios de estos expertos para aprender a vivir extrayendo el máximo positivismo de cada cosa, viendo la oportunidad ahí donde antes no veíamos nada, ampliando nuestra filosofía de vida, dar un paso más allá. A priori todo esto puede sonarnos extraño, abstracto o incluso asustarnos, pero lo cierto es que ya he escuchado de varias experiencias maravillosas con profesionales del coaching que pueden ayudarnos en distintas áreas de nuestra vida: trabajo, gestión del estrés, tiempo y organización e incluso creatividad.
